La primavera tiene muy buena fama. Flores, días más largos, ventanas abiertas, ese ánimo de “ahora sí vamos a ordenar la casa” que aparece de pronto. Pero para muchas familias también trae otra escena, bastante menos fotogénica: estornudos, congestión, ojos llorosos, cansancio y la duda que se instala en la sala como un invitado incómodo: …