Los adultos tendemos a subestimar nuestros síntomas más que a sobreestimarlos. A diferencia de los padres con hijos pequeños, que frecuentemente buscan atención médica ante cualquier fiebre o malestar, los adultos generalmente aguantamos, nos automedicamos y esperamos a que “se pase solo”. En la mayoría de los casos, esta estrategia funciona: la mayoría de las …






